28-02-2010 escrito por admin
Qué difícil es encontrar un techo bajo el que resguardarse. Si uno se para a pensar un rato, caerá en la cuenta de que gran parte de las preocupaciones del ser humano están relacionadas con hallar un lugar en el que cobijarse y convertirlo en centro de operaciones de su existencia. Sobre todo cuando hace mal tiempo, como este invierno, se llega a convertir incluso en punto de encuentro de las reuniones sociales. ¿A casa de quién vamos a ver el partido de esta tarde? Me han dicho que como juegan a las ocho, luego nos quedaremos a cenar. Además, en tiempo de crisis, gana en importancia frente a planes años atrás más habituales como ir al cine, salir a cenar o tomar unos pintxos. ¡Que la vida está muy cara!
Algo así les sucede a los jóvenes con sus famosos locales de ocio. Vecinos de Virgen del Carmen, así como algunos de otros puntos de la ciudad, han denunciado la situación que padecen desde hace unos años y que, según afirman, ha ido a peor. Algún avispado que de la necesidad ha hecho virtud entendió el negocio que supone comprar trasteros o locales similares a precios más bajos tras la aparición de la crisis para luego alquilárselos a los jóvenes. Algunos hasta por 700 euros al mes. Y es la pescadilla que se muerde la cola, a más locales de jóvenes en los alrededores, menos valor tienen los inmuebles contiguos.
Injusto es meter a todos en el mismo saco, por lo que desde el Ayuntamiento se trabaja en poner cerco a semejante vacío legal. El PNV apuesta por crear una comisión que aborde los problemas que existen, soluciones y, sobre todos, alternativas, porque nunca es fácil conciliar los intereses de todos, vecinos y jóvenes.
De local a vivienda
A otro nivel, pero también relacionado con la vivienda, cómo no, estaría la transformación de locales de planta baja en residenciales. El gobierno municipal esperará hasta la revisión del Plan General (PGOU), trámite que se prevé para este verano, para regular su conversión en vivienda, dado que será esta norma la que permitirá que los inmuebles de más de 40 metros cuadrados puedan convertirse en pisos habitables legalmente. Parece que por fin esta ordenanza que lleva años gestándose en el Ayuntamiento verá la luz.
La principal novedad de la ordenanza será la posibilidad de convertir en vivienda locales de entre 40 y 85 m2, algo que no es posible con el actual Plan General, que fija la vivienda promedio en 85 m2, lo que quiere decir que un local de 70 m2 no puede recibir hoy licencia para convertirse en vivienda. No obstante, ni con el actual ni con el nuevo Plan General será posible que locales de 15 o 20 m2 se conviertan legalmente en viviendas, por lo que los trasteros actuales no darán más juego que el que dan, es decir, como punto de encuentro de jóvenes o aprendices de músicos que buscan un sitio donde ensayar. Por si las moscas.
San Bartolomé parece que sí
En las altas esferas también es un quebradero de cabeza todo aquello relacionado con la vivienda: San Bartolomé, Auditz Akular, Txomin… Al menos, en el caso de la reurbanización del viejo cerro, parece que los vientos soplan a favor. En el Pleno de anteayer pudimos saber que sólo faltan 7 millones de euros para que las excavadoras se pongan en marcha. Y si ya se han recaudado 88, no parece de recibo que la operación no fructifique por este pico. Eso sí, como en Auditz Akular, son los promotores privados los que no ven tan claro el asunto como las entidades financieras. La crisis, además de falta de liquidez, ha traído pesimismo al mercado. Y se nota. ¿Solución? Como afirmó Jorge Letamendía, ésta pasa porque Kutxa rebaja de 100 a 90 los millones que considera necesarios para comenzar la operación, que una nueva entidad bancaria se suba al carro o que los promotores privados obtengan los avales. ¿Cuestión de tiempo?
¿Y el empleo?
Claro que la vivienda centra buena parte de nuestra preocupaciones, pero para ello hay que tener empleo, lógicamente. Y los datos que ofreció Enrique Ramos en el Pleno, siendo mejores que en otros sitios, reflejó que el paro se ha doblado en la ciudad en los últimos tres años hasta situarse en el 11% de la población. San Bartolomé es vista, desde el consistorio, como una gran apuesta, no sólo en materia urbanística, sino para la reactivación económica de la ciudad.
Pero hasta entonces hay mucha tela que cortar y, de momento, se ha diseñado un plan municipal de empleo con una dotación de 11,2 millones de euros, gracias a la aportación del Gobierno Vasco, que prevé fomentar cerca de 2.000 puestos de trabajo en San Sebastián. Si en 2009 con la mitad de presupuesto se pudieron crear 1.463 contratos, se confía en alcanzar los objetivos previstos en el presente. Ojalá que así sea.
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